Así se muestra Mayo cuando asoma por esta ciudad, Córdoba. Quien ha tenido oportunidad de conocerlo, Mayo se sabe que nunca te va a fallar, siempre estará ahí, nunca pasará desapercibido e incluso, te enamorará sin pedir nada a cambio.
En su carrera de 31 días de vida, cada año nos depara una sorpresa, o dos, o tres... o 31, porque cada día, sea por tí mismo o por otro medio, descubrirás la magia y vivencia de la que goza.
Su nombre recuerda mucho al amor, al enamorarse, al quererse, a la vida... y es que cuando llega Mayo, llega con fuerza, sin miramientos; y uno recuerda su momento, su día, su lugar e inevitablemente, le reconduce a Mayo. Por supuesto que también ha sido testigo del desencuentro, la tempestad, el odio, el rencor, el adiós... pero si cada uno de todos vosotros habla de Mayo en Córdoba, lo primero que le saldrá sea una ilusión de su cara, una sonrisa, una mirada con ganas de vivir... pero sobre todo, una alegría inponderable, que Mayo nos inyecta cada año que se presenta.
Soy egoista o quizás un cobarde por no hablar de su último día, ese 31 que nadie y muchos desean, pero ahora mismo no hay palabras, estamos llamando a la puerta para entrar en su casa, y aún falta tiempo para que nos eche. Cuando llegue el momento, hablaré de la salida, de ese post 31 de mayo; os aseguro que con mucho cansancio, pero con un sinfín de vivencias y experiencias, que para uno quedan.
Sed felices , Mayo nos espera, dice que estamos todos invitados...











































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